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LA RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL EN EL CUMPLIMIENTO NORMATIVO: EL ROL CLAVE DE LOS COLABORADORES



En un entorno regulatorio cada vez mÔs exigente, el cumplimiento normativo ya no es una función exclusiva del Ôrea legal o de cumplimiento. En Honduras, bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), las instituciones sujetas a regulación deben comprender que el cumplimiento efectivo depende, en gran medida, de la responsabilidad individual de cada colaborador dentro de la organización.


La normativa prudencial, las disposiciones en materia de gobierno corporativo, gestión de riesgos, prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo (PLA/FT), así como los marcos de control interno, establecen obligaciones claras no solo para la alta dirección, sino para todos los niveles operativos.


El cumplimiento normativo como una responsabilidad compartida


La CNBS ha sido clara en señalar que las entidades supervisadas deben contar con una cultura de cumplimiento, entendida como el conjunto de valores, actitudes y comportamientos que promueven el respeto al marco legal y regulatorio. Esta cultura no puede sostenerse únicamente con manuales o políticas; requiere que cada colaborador comprenda su rol y actúe con diligencia en el desempeño de sus funciones.


Desde esta perspectiva, el cumplimiento normativo se convierte en una responsabilidad compartida, donde cada acción individual puede fortalecer o debilitar la posición regulatoria de la empresa.


El papel de los colaboradores en garantizar la operación dentro del marco legal


Los colaboradores desempeñan un papel fundamental en la prevención de riesgos regulatorios. Su actuación diaria impacta directamente en el grado de cumplimiento de la organización frente a la CNBS. Entre sus principales responsabilidades destacan:


1. Conocimiento y aplicación de la normativa interna y externa


Cada colaborador debe conocer las polĆ­ticas, procedimientos y manuales aplicables a su puesto, asĆ­ como las disposiciones regulatorias que influyen en su labor. La falta de conocimiento no exime de responsabilidad, especialmente cuando se trata de incumplimientos que pueden derivar en sanciones administrativas o reputacionales.


2. Ejecución responsable de los controles internos


Los controles no existen solo para auditorƭas o inspecciones. Son mecanismos preventivos diseƱados para mitigar riesgos operativos, legales y financieros. El colaborador es la primera lƭnea de defensa al aplicar correctamente estos controles en sus procesos diarios.


3. Identificación y reporte de operaciones o conductas inusuales


En el marco de la normativa de la CNBS, particularmente en materia de PLA/FT, los colaboradores tienen la obligación de alertar sobre operaciones inusuales, inconsistencias documentales o comportamientos atípicos. El reporte oportuno permite a la organización actuar antes de que el riesgo se materialice.


4. Actuación ética y alineada al gobierno corporativo


El cumplimiento normativo estÔ estrechamente vinculado a la ética empresarial. Los colaboradores deben evitar conflictos de interés, uso indebido de información y cualquier prÔctica que contravenga los principios de integridad y transparencia exigidos por la CNBS.


Consecuencias del incumplimiento individual


Un error, omisión o conducta negligente a nivel individual puede desencadenar consecuencias significativas para la organización, tales como:


  • Sanciones económicas impuestas por la CNBS

  • Observaciones regulatorias que afectan la calificación de la entidad

  • DaƱo reputacional ante clientes, inversionistas y autoridades

  • Incremento en los requerimientos de supervisión y control


Por ello, la responsabilidad individual no debe percibirse como una carga, sino como una herramienta de protección tanto para el colaborador como para la empresa.


El rol de la empresa en fortalecer la responsabilidad individual.


Si bien el colaborador es responsable de cumplir, la empresa debe crear las condiciones adecuadas para que esto sea posible. La CNBS espera que las entidades supervisadas implementen:


  • Programas de capacitación continua en normativa aplicable

  • Comunicación clara y accesible de polĆ­ticas y procedimientos

  • Canales efectivos para denuncias y consultas

  • Liderazgo visible comprometido con el cumplimiento


Una organización que invierte en formación y promueve una cultura de cumplimiento reduce significativamente el riesgo de incumplimientos derivados de errores humanos.


Conclusión


En el contexto regulatorio hondureño, el cumplimiento normativo no es solo una obligación institucional, sino una responsabilidad individual que recae en cada colaborador. La CNBS ha reforzado la importancia de la conducta personal, la diligencia operativa y el compromiso ético como pilares fundamentales para la estabilidad y sostenibilidad de las entidades supervisadas.


Cuando cada colaborador entiende que su trabajo diario contribuye al cumplimiento del marco legal, el cumplimiento deja de ser un requisito formal y se convierte en una ventaja estratƩgica. En definitiva, el cumplimiento empieza por las personas.

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